Las ventajas de viajar lento

estudiantes-myanmar-impresiones-del-mundo

Ante la tesitura de decidir cuál es la mejor forma de viajar, está claro que cada uno elegirá la que más le conviene y la que más le guste. Al fin y al cabo, no hay únicas maneras de, y por tanto, de la mochila pueden salir infinitas posibilidades. Pero si estoy escribiendo este post sobre las ventajas de viajar lento es porque me gustaría proponer una alternativa a todos aquellos que piensan que cuando se va a visitar otro país, lo importante es ver el mayor número de lugares posible.

hombre-con-baston-segovia-impresiones-del-mundo

Escribiendo estas líneas me acuerdo de aquella época en la que yo también pensaba que acumular lugares era lo más importante. Pensaba que esa colección me permitiría hacerme una idea mejor del país que visitaba, completar el puzle con todas las piezas. Pero todo cambió cuando empecé, una tarde de sol en Palolem, India, a darme cuenta de que viajar más lento (y por tanto ver menos lugares), me enseñaría detalles incapaces de ser percibidos cuando uno va con prisas. A partir de entonces empecé a planear menos y a contemplar más, a dejar a un lado la guía de viajes para permitirles a mis pies que decidieran el rumbo espontáneo de la dirección que tomar.

mujeres-lavando-india-impresiones-del-mundo

Hice de los sorbos del té chai, en India, de comer en los puestos de la calle sentada en minúsculos taburetes en Vietnam, y de largas caminatas sin rumbo en Myanmar, mi principal diversión. Viajaba lento, priorizando la experiencia y la vibra que un lugar te da, intentando desgranar qué es lo que lo hacía tan especial o tan mundano, tan vibrante o tan carente de todo. Empecé a moverme por esa escala de grises desde donde te das cuenta que un lugar no es solo arquitectura ni gastronomía, sino que también lo son las costumbres de las personas, cómo visten en una zona determinada, qué tipo de conversación mantienen, los sonidos de su cotidianidad, sus gestos y expresiones.

mercado-camboya-impresiones-del-mundo

Viajar lento, observar, dejar que las cosas se cuelen en ti. Estar en silencio, pasear sin rumbo perdiéndote por calles que sin saber por qué te llaman para que las transites, y que te fijes en esos detalles sin importancia que añaden un toque especial al encanto del momento.

padre-e-hijos-india-impresiones-del-mundo

Viajar despacio recreándote en lo indescriptible y lo no tan obvio, crea adicción. Ahora ya no voy a un lugar cronometrando el tiempo sino viviendo cada segundo con lo que mis sentidos tienen delante. Tomarme un café escuchando las conversaciones de la gente y ver qué les interesa, o a qué prestan atención en la tele. Es otra forma de conocer un lugar y de llevarte en la mochila las impresiones de un país y su gente, y que se ha convertido en mi estilo favorito. Un estilo que no entiende de planificaciones estresantes ni de carreras por llegar, sino de disfrutar la esencia y el ambiente de los lugares desde el aquí y en el ahora.

mecedora-republica-dominicana-impresiones-del-mundo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s